El hombre de nubes

"La intuición nos susurra, veraz: 
"¡No somos polvo, sino magia!""
-Richard Bach 
(El Puente Hacia el Infinito)


Hoy vi un hombre de nubes, que estaba leyéndole un libro al cielo. Parecía feliz distrayéndose con las historias que se cuentan aquí abajo. Su mirada se desviaba por momentos hacia personas específicas, o simplemente veía el panorama completo. 
No se fijaba en la suciedad, ni los problemas parecían afectarle; las maravillas que veía parecían ser suficientes para inclinar la balanza hacia el lado correcto. Y anhelante ahí estaba, suspendido en mitad del cielo, deseando ser humano.

Solitario, horas y horas pasaba imaginando como sería él si fuera un hombre. La imagen que tenía era esta: un señor alto y robusto, sonriente a cada paso, con arrugas asomando debajo de sus ojos, enviando un mensaje al mundo de que tenía la sabiduría de suficientes años; generoso como aquel hombre que vio una vez cuando regresaba del trabajo en un día lluvioso y le dio su abrigo a una anciana que dormía tiritando en un callejón; exitoso como el hombre trajeado que pasaba todos los días en su coche elegante y era respetado y querido por sus empleados; y divertido como el simpático payaso que pedía dinero en medio de una plaza con sus chistes y sus globos, llenando el ambiente de risas. 

El hombre de nubes se imaginaba teniendo un montón de amigos, y haciendo algunos más cada día; saludando a la gente en la calle por las mañanas, tomando un café en el almuerzo con sus colegas, y por la tarde, llegando a casa con una bella familia; una hermosa mujer esperándole, alguien por quien valía la pena hacer sacrificios, una compañera con quien enfrentar la vida, y sí, tal vez un par de niños sonrientes lanzándose a su encuentro antes que pudiera llegar a la puerta, y por los cuales sufría unos dolores de espalda terribles, pero que después de un abrazo de sus pequeños, disfrutaba.

Era una vida que valía la pena, pensaba siempre el hombre se nubes sin entender a los que ambicionaban más riquezas y tener fama; a sus ojos, esa era casi siempre una vida solitaria, y la otra, con todo y sus limitaciones, era una vida perfecta.Y día tras día observando, su deseo crecía. Tan cerca parecía que estaba al mirar, pero no era suficiente, nunca podría tocar ese hermoso mundo.

La tristeza y la melancolía por la vida humana que jamás tendría, se fueron convirtiendo poco a poco en cólera amarga; su blanco esponjoso se convirtió en gris amenazante, y los rayos refulgentes siguieron su marcha molesta. Y se dejó ir, se dejó llevar por la rabia; lloró y bramó hasta que se dio cuenta que estaba cayendo. Sorprendido y asustado, fue tomando velocidad; el suelo se acercaba peligrosamente, pero él estaba volando, y a su alrededor se extendía el escenario en que siempre quiso estar. Miró para todos lados queriendo captar cada detalle; olfateó el delicioso olor del pan recién horneado, casi podía sentir su sabor; vio a lo lejos un grupo de niños que corría alegremente, saltando los charcos; vio una pareja de jóvenes acurrucados bajo un paraguas; a un hombre regresando del trabajo que se cubría la cabeza con su maletín; los detalles de las flores que siempre había visto desde lo alto, preguntándose si su color sería el mismo de cerca, pero eran aún más brillantes. 

Todo eso y más captaron sus ojos, cuando de pronto llegó de golpe al suelo, y en vez de entristecerse por ya no poder ver, comenzó a sentir; sintió el asfalto y el pasto, las hojas y troncos; ¡incluso sintió los rostros de la gente! Y fue feliz; toda la experiencia había sido un sueño hecho realidad, tal vez no de la manera que esperaba, pero tocó el mundo que siempre había amado desde arriba, y eso fue suficiente.

(Photo by Sandra Arenas)

Imaginé esta historia porque literalmente vi una nube en forma de un hombre que leía un libro. El mundo no deja de sorprender con maravillas y criaturas de fantasía; si ya no puedes verlas, ¿acaso eres ciego o sordo? ¿No has sentido el pasto con los pies descalzos? ¿No te has empapado a propósito en un día de lluvia? ¿No vives? La imaginación es el arma más poderosa en contra del aburrimiento y la monotonía. Sé que a veces es difícil mirar más allá de la rutina, pero solo hace falta que queramos abrir los ojos.

-Tal vez los humanos si somos polvo, polvo enamorado.
-O sea magia.

Comentarios

  1. Mientras el quiere ser hombre, los hombres quieren ser otra cosa. Bonita historia.

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