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Mostrando las entradas etiquetadas como Poesía

Insomne

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Hay una casa naranja, afuera, con una gran ventana de pequeñas ventanas que dan hacia afuera, y hacia adentro de aquí adentro; un árbol negro de ramas viejas esperando con su fondo negro que asemeja el blanco por la noche. Es de noche y miro hacia afuera, a través de la ventana, pero hay obstáculos: unas cortinas casi cerradas se apartan en triángulo para revelar iluminada una casa naranja con una gran ventana de ventanas y las ramas de un viejo árbol con fondo blanco, por la noche. Cuando todo es oscuro dentro y el tictac domina adentro, soy de noche. Y veo una casa y unas ventanas y un árbol de hojas blancas, escuchando el murmullo de una respiración espaciada que marca: tic tac, tic tac, porque no es de mañana. Es de noche. Es de la ventana de ventanas, de la casa naranja que está afuera de mi ventana que está adentro y ve hacia afuera. Cierro los ojos y estoy allá. Mi cuerpo aquí. Mientras las ventanas me observ...

En abril

Una mañana de abril de despertar repentino y explotado silencio, te escuché llamar otra vez en el recuerdo, tiraste las sábanas con que te había cubierto y reclamaste todos mis descuidos. Una mañana de abril nos miramos. Te hablé de estrellas y me contaste sobre el mar y sus mareas. Intimamos con entrañable cariño y nos desconectamos. Estuvimos juntos sólo por momentos, éramos momentos alojados entre segundos y días siendo no más que tiempos definidos. Una mañana de abril prometimos ser eternos pero nos empujamos en secreto, nos despojamos del otro y lo cotidiano se volvió ajeno. Solía conocer todas tus reservas, más nos hemos convertido en siluetas, la sombra de una cercanía y el susurro de un grito, una risa apagada con distancia. Nuestras realidades opuestas se fugaron y formaron fantasía, pero fantasía ha muerto así como el nosotros de lo que éramos. Tú eras el único en el mundo de la mañana del lunes, co...

Columpio Azul

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Arriba y abajo va el columpio azul, donde solíamos jugar. Balanceándose con el viento, el viejo columpio azul, rechinando ecos de risas. Creyendo llegar al cielo con el simple impulso de un sueño. Arriba, crece niña. Abajo, olvidada, niña. Azul, columpio infantil, con sus promesas infantiles, y su infantil ardor. Azul, columpio traidor, abrumadores problemas, sobre eso no me contaste. Desprendiendo melancolía, gritando alegría, observando la pueril estación. Y un día, desenganchándome momentáneamente de la vida crecida, regreso, me balanceo, columpio azul. Recuerdo dónde solían estar los moretones, esos que me hiciste el día en que me expulsaste de la fantasía. ¿Por qué no me llevas más alto? ¿El cielo no era más cercano? El peso de los años, y he acumulado demasiados vacíos. Tómame de vuelta tonto columpio azul. Y sostén con tus cadenas los pedazos que quedan de mi. Arriba y abajo va el bello columpio azul, inmóvil a la espera de o...