Vacío ¿permanente?
Sostenme, con abrazo constante, combinando las pausadas respiraciones de un sueño profundo, y bailar al compás de un vals dedicado a morir nuestros días, inundando tu vida, alumbrando la mía, moviéndonos como uno, flotando entre líneas definidas y límites difuminados.
Los primeros acordes del alba anuncian el comienzo, y la luz brota entre la oscuridad, fertilizada por la fuerza natural del sentir vacío, dejando correr sus colores combinados con nubes solitarias. La matutina hora en la que nadie despierta y el silencio presente va apagándose al invertir posiciones el día con la noche; y aún cuando su materialidad opuesta se opone a cualquier unión, el amanecer infinito los combina una fracción de tiempo eterno, tangible y despierto.
Entonces permanecemos, integramos lo que somos en un solo espacio, saliendo del cuerpo, el palpable deseo que extiende un puente entre nosotros. Suena la hora temida de las ocupaciones, con su inmutable trino de constante acoso, sin descanso, doloroso. Desaparece la ilusión, el recuerdo del sueño y me encuentro vacía, solitaria palpando el espacio, el hueco que crece con tu ausencia.
Una trompeta silenciosa anuncia con canto pausado cada hora, remarcando el tiempo que corre despacio entre mis dedos. Contemplando el reloj, viviendo en espera, con el corazón cansado de amor porque desborda pasión en un balde sin fondo. ¡Dolor! Como el lastimero sonido de este tango sin ti.
¿Cuánto más? ¿Estoy viviendo en vano? Cada día apagándose más la llama que creía inextinguible, se esfuma sin aviso, abruptamente.
Los primeros acordes del alba anuncian el comienzo, y la luz brota entre la oscuridad, fertilizada por la fuerza natural del sentir vacío, dejando correr sus colores combinados con nubes solitarias. La matutina hora en la que nadie despierta y el silencio presente va apagándose al invertir posiciones el día con la noche; y aún cuando su materialidad opuesta se opone a cualquier unión, el amanecer infinito los combina una fracción de tiempo eterno, tangible y despierto.
Entonces permanecemos, integramos lo que somos en un solo espacio, saliendo del cuerpo, el palpable deseo que extiende un puente entre nosotros. Suena la hora temida de las ocupaciones, con su inmutable trino de constante acoso, sin descanso, doloroso. Desaparece la ilusión, el recuerdo del sueño y me encuentro vacía, solitaria palpando el espacio, el hueco que crece con tu ausencia.
Una trompeta silenciosa anuncia con canto pausado cada hora, remarcando el tiempo que corre despacio entre mis dedos. Contemplando el reloj, viviendo en espera, con el corazón cansado de amor porque desborda pasión en un balde sin fondo. ¡Dolor! Como el lastimero sonido de este tango sin ti.
¿Cuánto más? ¿Estoy viviendo en vano? Cada día apagándose más la llama que creía inextinguible, se esfuma sin aviso, abruptamente.
Que intenso.
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