Desidia y reproche

Vacíamente coloreo mis años
retiro mi humana piel
y dejo salir los demonios,
pero no tengo control
y me borro.

Dominada por monstruos,
me escondo debajo de la cama
mientras ellos actúan en mi nombre.

Encolerizados sacuden mi mundo
destruyendo paredes y destinos,
derribando puertas y caminos.

Aferro mi yugo contra el corazón cansado,
mientras ellos juegan a ser yo
y yo juego a ser nadie.

A menudo me pregunto
dónde habré perdido el coraje,
quizá esté entre el mar de dudas
que me ahogan en el viaje.

Y sumergida en tiniebla
permanezco lejos
arrullando mis errores,
adormilada.

Me sacudo las cadenas
pero amo el sonido de su tintineo,
que me aleja del esfuerzo de ser libre.

Cautiva en desidia y reproche,
soy un ovillo que se esconde
de la vida y sus tropiezos
evitando gran parte de la vida
y sus besos.

(Pintura de Igor Morski)

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