Tal vez es tiempo de que te vayas dando cuenta.

Tal vez es tiempo de que te vayas dando cuenta.
Es tiempo de que sepas que te quiero y no es solo una broma. Entiende que yo amo, y siempre lo hago de más. No te pido que me quieras demasiado, porque demasiado es muy poco, demasiado es vacío; sólo quiéreme, todo el tiempo.

Ignoro si es culpa mía vivir sufriendo. Tal vez lo es. Tal vez me muero. Me ahogo en todo lo que no digo. Y soy culpable de egoísmo, porque te quiero para mí, para mí y conmigo. Soy culpable de egoísmo, porque me niego el pensarte demasiado.

Y no me atrevo a preguntar. Soy cobarde, pero es que no sé amar. Me dedico a escribir acerca del amor; lo observo, lo analizo, y lo pienso hasta la locura, tratando de aferrarlo con desesperación, juntando mis manos solo para encontrarlas vacías, sin las tuyas.
Amor. No es posible que después de tanto soñarlo se presente invisible.

Suelo ser un amasijo de cabellos despeinados y mirada perdida en el cielo. Confabulada con el silencio, mientras camino como simple silueta por nuestro mundo de reflejos.
Quiero pertenecer, pertenecerte. Quiero amarte pero no sé cómo; soy demasiado transparente.

Y así pasan melancólicos los días mientras me rehúso a aceptar esa parte tan absurda de mí. Moldeando una apariencia despreocupada, desinteresada, porque a pesar de que me encanta escribirte, le temo al quererte, me asusta la desconocida magnitud de mi cariño y del tuyo.
Así que sigo guardando todas las cartas que le escribo a un desconocido, a ti, ocultas en la mitad izquierda del corazón, debajo de tu abrazo.

Continúo, insegura, un camino que es igual sombrío y brillante, sin ganas de volver a pesar de los rasguños. Y sé que no me deseas mal, pero el problema es ese: no sé qué es lo que si me deseas. Tu sentir es tan desconocido para mí, que podría escribir libros enteros sobre la forma de vida en Marte antes de asentar una sola línea sobre ti.

Voy perdiendo las palabras con sólo pensarte. ¡Qué condición más estúpidamente vulnerable es el amor!
No voy a mentirte: te quiero, y perdona que te lo repita todo el tiempo, pero temo que lo olvides.

Tal vez es tiempo de que te vayas dando cuenta, de que soy culpable de quererte sin avisar.


Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Capítulo 1: La cueva de los deseos.

Fuego

El Comienzo