Entradas

Mostrando entradas de 2017

Desidia y reproche

Imagen
Vacíamente coloreo mis años retiro mi humana piel y dejo salir los demonios, pero no tengo control y me borro. Dominada por monstruos, me escondo debajo de la cama mientras ellos actúan en mi nombre. Encolerizados sacuden mi mundo destruyendo paredes y destinos, derribando puertas y caminos. Aferro mi yugo contra el corazón cansado, mientras ellos juegan a ser yo y yo juego a ser nadie. A menudo me pregunto dónde habré perdido el coraje, quizá esté entre el mar de dudas que me ahogan en el viaje. Y sumergida en tiniebla permanezco lejos arrullando mis errores, adormilada. Me sacudo las cadenas pero amo el sonido de su tintineo, que me aleja del esfuerzo de ser libre. Cautiva en desidia y reproche, soy un ovillo que se esconde de la vida y sus tropiezos evitando gran parte de la vida y sus besos. (Pintura de Igor Morski)

Aunque sólo sea en recuerdo

Imagen
Estamos juntos, por ahora, juntos en nuestro infinito momento y mientras pasa este tiempo regala amor a mis tormentos. Te concedo el corazón para que lo rompas, y vulnerable, te quiero hasta el siempre que dure el encuentro entre nuestras distancias y acercamientos. Prometemos eternidades que se oxidan añejando el cariño presente en preciosos recuerdos recurrentes y olvidamos, porque eso es lo que hace la gente. No existe el para siempre indefinido, hace mucho conozco los finales incumplidos, no me aterra la separación que avecina, un par de años y todo termina. Así que, en nuestro ahora no desperdiciemos el corazón y dejemos que corra entre las espinas y las rosas. Me deposito en ti hasta vaciar mis secretos y después, como extraños, nos entregamos al descuido. Pasados unos segundos, me escribes contándome cuánto me extrañas, más he extraviado tu rostro entre el porvenir del futuro. Te querré siempre en la infinid...

Fuego

Imagen
A veces explotamos y dejamos que nuestros fragmentos nos quiebren, porque nos sentimos millonarios, pero sólo acumulamos pólvora. Avivando el fuego, hechizada por la intensidad de un dolor placentero, te dejas convertir en ceniza, y egoístamente decides ser infeliz. Conoces la muerte mejor que la vida, te vas con el fluir constante de tus adentros, siempre hacia adentro, siempre dentro, cortas el oxígeno y la conexión. Tu profunda incandescencia oculta entre tus pliegues. Nadie logra verte porque permaneces detrás del carbón, te escudas en las quemaduras que provocas, aunque no destruyes. Y vas convirtiéndote en humo, intangible, silencioso. Te alejas grisáceamente siendo cada vez más invisible. Te dejas encender, te afanas en gritar calladamente, sonando en el crepitar de las llamas. Ardes en sonidos. De volátil naturaleza, sutilmente inflamable al contacto de cualquier chispa aleatoria que te arroja una vida normal, estallando al roce de piel con piel. Du...

Soy un poco de eso que sientes cuando me miras.

Imagen
Soy un poco de eso que sientes cuando me miras. Presiento que te mueres por quererme, pero sigo empujándote lejos, y no me detienes, solo, te vas. ¿De qué color debo desvestirme para que te des cuenta de que controlo el impulso de aferrar tu mano contra la mía? ¿De qué tamaño pides el todo que te ofrezco? Porque no me atemoriza entregarme, más me aterra el desprecio. No me pesa el amarte querido mío, no me duele el buscarte, pero respóndeme pronto, pronto, que sufro el tiempo sin estar contigo. Mi ignorante cariño carente de experiencia, tu inocente cariño carente de presencia. Y aún sabiendo que no me piensas, te imagino pensándome, llegando por sorpresa. Desde la madrugada me mantienes despierta entre duda y espera, despilfarrando, mil horas, imaginando ¿en cuántos tonos diferentes podrás decirme "te quiero"? Y tal vez soy cobarde, y me voy quedando atrás. Vacilante le confío al destino mi insulsa s...

Me deshago

Imagen
Me deshago. Me deshago en palabras; cada que te escribo sin que me lo pidas, cada que te susurro un "te quiero" sin que lo esperes, cada que trazo poemas que ignoras y le cuento al mundo sobre el color de tu mirada. Me deshago en lamentos; cada que me miras sin sentirme, cada que no me miras, cada que te olvido de a poco y luego cuando te recuerdo de a mucho. Me deshago en sonrisas; cada que ríes, cada que te perdono cuando no debería, cada que me envuelves y reconstruyes mi vida. Me deshago. Cada que me faltas, cada que pierdo la cuenta de tus lunares, cada día que te voy desentendiendo, cada que recuerdo que éramos, cada que volvemos a ser, pero sólo temporalmente siendo. Cada que te deshaces en recuerdo, me deshago, porque ahora juntos sólo nos estamos deshaciendo. (La despedida-Remedios Varo)

Los escritores nos enamoramos.

Imagen
Los escritores nos enamoramos de todo. Nos enamoramos de los días nublados, y el sol resplandeciente. Caemos ante la maravilla de los atardeceres y pasamos horas escribiendo sobre una sola estrella. Nos enamoramos de los barcos, de las sillas, de los perros, de las ventanas, del mar, de los lápices con los que solíamos colorear cuando niños; del lugar donde crecimos; de la flor más diminuta del jardín; del mundo y del tiempo. Los escritores nos enamoramos de todos. Nos enamoramos de hombres, y miles de sonetos románticos prueban que nos enamoramos de mujeres. Podemos enamorarnos de ancianos y jóvenes, de nuestros hijos, de nuestra madre, vecinos, compañeros, amigos, amantes; incluso de otros escritores. Muchas veces, también nos enamoramos de lunares, de sonrisas y de cuerpos, de olores y de cabellos, de manos entrelazadas; dicen que estamos tan chiflados como para hacerle un poema a una nariz. Nos enamoramos de abrazos, sobre los que no paramos de contar; de mirad...

Tal vez es tiempo de que te vayas dando cuenta.

Tal vez es tiempo de que te vayas dando cuenta. Es tiempo de que sepas que te quiero y no es solo una broma. Entiende que yo amo, y siempre lo hago de más. No te pido que me quieras demasiado, porque demasiado es muy poco, demasiado es vacío; sólo quiéreme, todo el tiempo. Ignoro si es culpa mía vivir sufriendo. Tal vez lo es. Tal vez me muero. Me ahogo en todo lo que no digo. Y soy culpable de egoísmo, porque te quiero para mí, para mí y conmigo. Soy culpable de egoísmo, porque me niego el pensarte demasiado. Y no me atrevo a preguntar. Soy cobarde, pero es que no sé amar. Me dedico a escribir acerca del amor; lo observo, lo analizo, y lo pienso hasta la locura, tratando de aferrarlo con desesperación, juntando mis manos solo para encontrarlas vacías, sin las tuyas. Amor. No es posible que después de tanto soñarlo se presente invisible. Suelo ser un amasijo de cabellos despeinados y mirada perdida en el cielo. Confabulada con el silencio, mientras camino como simple s...