Una entrada sobre el mundo.

Ahí van todas ellas, haciendo de la ciudad su pasarela personal; cada paso compitiendo, sin dar descanso a sus rostros de tanta máscara pintada de una belleza comercial, que marchita su alma y pisotea la profundidad de su ser, arrasando, dejando la común personalidad superficial.

Ahí van todos ellos, haciendo de la ciudad su campo de juegos; paso a paso cargados de trabajo y deudas, embobando su mente con juegos absurdos, perdiéndose en botellas, llenando su vida con los vicios de hombre natural, no dejando espacio para la infinitud de su cegada existencia.

Ahí van los niños, haciendo de la ciudad su cárcel; aprendiendo a caminar los caminos incorrectos, cultivando conocimiento basura de pantallas coloridas con luces llamativas, ignorando la verdusca masa que se vislumbra a la cima de la colina, ocupados construyendo edificios pálidos.

Rostros desagradablemente perfectos, comidas deliciosamente asesinas, muerte disfrazada de vida.

Y sus ojos ignoran el cielo, sus oídos se saturan de homogénea musicalidad comercial, sus narices llenas de enfermedad y sus manos están dispuestas al calor de un fuego que los consume, amarradas a su espalda mientras son alimentados sin reproche por el  mundo.

Y ¿qué somos tu y yo en medio de todo eso? ¿Se puede escapar, se debe escapar?
Estoy ahogada en la frivolidad, sumergida en la comodidad.
Rejas cerrándose cada vez más cerca de mi; pero decidí mirar al cielo otra vez, y al ver el sol desvanecerse cada tarde, imagino que me voy con él, colándome entre los barrotes convertida en luz, calor y sombra.

No me importuna el que mi vida parezca carecer de sentido, porque con el brillo de la simpleza el sendero angosto se me presenta más claro y es más hermoso que la charca espaciosa y refrescante de ustedes.

Y es que me gusta ser luz.
Me gusta ser yo.
Me gusta mirar el cielo.
Me gusta ver y sentir el sol.
Me gusta sonreírle a la luna.
Me gusta saludar a las nubes.
Me gusta reír con las flores.
Me gusta la visión de los árboles.
Me gusta llorar.
Me gusta sentir.
Me gusta la vida.
Me gusta ser real pero imaginar más realidades.

Ser es más divertido, más emocionante y lleno de distintos colores, palpitante, más explosivo que permanecer en el molde.

Ser es imperfecto.
Ser es moldear el mundo a tu propia medida.


No importa que todo esto no haya tenido sentido; quizá sólo es un desvarío de mi mente.




Comentarios

  1. ¡Me encanta tu forma de expresarte! Pienso lo mismo,aunque no lo pueda escribir como tú. ¡Felicidades por tu inspirador trabajo!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Capítulo 1: La cueva de los deseos.

Fuego

El Comienzo