En abril


Una mañana de abril
de despertar repentino
y explotado silencio,
te escuché llamar otra vez en el recuerdo,
tiraste las sábanas con que te había cubierto
y reclamaste todos mis descuidos.

Una mañana de abril
nos miramos.
Te hablé de estrellas
y me contaste sobre el mar y sus mareas.
Intimamos con entrañable cariño
y nos desconectamos.

Estuvimos juntos sólo por momentos,
éramos momentos
alojados entre segundos y días
siendo no más que tiempos definidos.

Una mañana de abril
prometimos ser eternos
pero nos empujamos en secreto,
nos despojamos del otro
y lo cotidiano se volvió ajeno.

Solía conocer todas tus reservas,
más nos hemos convertido en siluetas,
la sombra de una cercanía y
el susurro de un grito,
una risa apagada con distancia.

Nuestras realidades opuestas se fugaron
y formaron fantasía,
pero fantasía ha muerto
así como el nosotros de lo que éramos.

Tú eras el único
en el mundo de la mañana del lunes,
con tus manos frías y corazón inquieto,
calladamente dejando cicatrices
que solo ahora duelen en voz alta.

Una mañana de abril
dijimos adiós sin darnos cuenta.
Y nos olvidamos.

Una mañana de abril
te extrañé,
pero sólo una vez.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Capítulo 1: La cueva de los deseos.

Fuego

El Comienzo