En abril
Una mañana de abril de despertar repentino y explotado silencio, te escuché llamar otra vez en el recuerdo, tiraste las sábanas con que te había cubierto y reclamaste todos mis descuidos. Una mañana de abril nos miramos. Te hablé de estrellas y me contaste sobre el mar y sus mareas. Intimamos con entrañable cariño y nos desconectamos. Estuvimos juntos sólo por momentos, éramos momentos alojados entre segundos y días siendo no más que tiempos definidos. Una mañana de abril prometimos ser eternos pero nos empujamos en secreto, nos despojamos del otro y lo cotidiano se volvió ajeno. Solía conocer todas tus reservas, más nos hemos convertido en siluetas, la sombra de una cercanía y el susurro de un grito, una risa apagada con distancia. Nuestras realidades opuestas se fugaron y formaron fantasía, pero fantasía ha muerto así como el nosotros de lo que éramos. Tú eras el único en el mundo de la mañana del lunes, co...