Desidia y reproche
Vacíamente coloreo mis años retiro mi humana piel y dejo salir los demonios, pero no tengo control y me borro. Dominada por monstruos, me escondo debajo de la cama mientras ellos actúan en mi nombre. Encolerizados sacuden mi mundo destruyendo paredes y destinos, derribando puertas y caminos. Aferro mi yugo contra el corazón cansado, mientras ellos juegan a ser yo y yo juego a ser nadie. A menudo me pregunto dónde habré perdido el coraje, quizá esté entre el mar de dudas que me ahogan en el viaje. Y sumergida en tiniebla permanezco lejos arrullando mis errores, adormilada. Me sacudo las cadenas pero amo el sonido de su tintineo, que me aleja del esfuerzo de ser libre. Cautiva en desidia y reproche, soy un ovillo que se esconde de la vida y sus tropiezos evitando gran parte de la vida y sus besos. (Pintura de Igor Morski)